¿Cómo se confirma una fuga oculta con el medidor de agua?
Se cierran todos los grifos y los aparatos que usan agua, se anota la lectura del medidor y se vuelve a revisar después de un tiempo corto. Si el medidor sigue girando, hay agua que sale de algún punto de la casa. Esa prueba no dice dónde está la fuga, pero confirma que existe.
El medidor es el testigo más honesto de la casa. Si con todo cerrado sigue marcando agua, la fuga está activa, aunque no haya ninguna mancha. Conviene hacer la prueba en un momento en que nadie use agua, porque un grifo que gotea o un calentador que se llena puede confundir la lectura.
Cuando el medidor confirma la fuga, la cuadrilla no abre nada de inmediato. Primero busca la zona con medidores de humedad y de temperatura. Así se evita abrir el piso en el lugar equivocado, que es un error caro y que daña materiales que no tenían nada malo.
¿Por qué un piso tibio puede indicar una fuga?
Un piso tibio en un punto fijo puede indicar una línea de agua caliente que pasa debajo, o una fuga de agua caliente que calienta el concreto. Una zona más fría puede indicar agua fría o humedad que enfría el piso por evaporación. La temperatura da una pista, pero la confirmación siempre es con medición.
El agua caliente calienta el concreto y el piso por encima. Si la fuga es de agua caliente y sale de una línea, el punto tibio sigue el recorrido de la tubería. Si la fuga es de agua fría, el piso puede quedar húmedo y frío en la misma zona, sobre todo si el agua se evapora despacio.
Un piso tibio no es prueba de fuga. Puede deberse a un calentador de piso, al sol que entra por una ventana o a una alfombra que retiene calor. La cuadrilla compara el punto con los cuartos de al lado y con las lecturas de humedad, antes de concluir que hay una fuga bajo la losa.
¿Qué se rompe cuando la fuga está bajo la losa?
Cuando la fuga está bajo la losa, lo que se mojó es el relleno debajo del piso, el aislante si lo hay y la base de los muros cercanos. El piso puede levantarse, agrietarse o hincharse en una franja. Por eso el daño se ve en la superficie semanas después de que empezó.
El relleno bajo la losa absorbe el agua y se afloja, y el concreto pierde apoyo. Con el tiempo la losa se hunde o se levanta en el punto donde el agua se acumuló. Una grieta nueva en el piso, una junta que se abre o una baldosa que se mueve son señales de que la humedad ya llegó a la base.
Antes de decidir cómo reparar, la cuadrilla revisa si el piso ya perdió apoyo. Esa revisión se hace con la vista y con la medición, sin golpear el concreto. Si hace falta, se le recomienda a quien hace la reparación de la estructura que la revise, y eso se pide por escrito.
¿Qué pasa con una fuga detrás del muro que no se ve?
Detrás del muro, la fuga moja el yeso y la cavidad, y la humedad sube y baja por dentro del muro. La mancha que aparece en la superficie puede estar lejos del punto donde sale el agua. Por eso la búsqueda se hace con mediciones en el muro entero y no sólo en la mancha.
La humedad del muro se mueve. Cuando el agua baja por la cavidad, se junta en la base, y cuando sube por capilaridad, aparece en una altura donde no hubo agua directa. La lectura de humedad marca la franja mojada, y la cuadrilla la sigue hasta donde termina. El punto de la fuga suele estar en el centro de esa franja o en una línea que la cruza.
Si la fuga está detrás de un mueble o un clóset, se abre por la parte de atrás del mueble o por el zoclo, para no dañar el mueble. Si el mueble no se puede mover sin romperlo, se le avisa antes y se decide por escrito cómo se trabaja.
¿Qué cuesta encontrar y reparar una fuga oculta?
El costo de encontrar y reparar una fuga oculta depende de la profundidad de la línea, de cuánto piso o muro hay que abrir, del material de la tubería, del acceso y de si la fuga necesita una cámara. No publicamos cifras: el precio se explica antes de empezar.
La búsqueda pesa menos en el precio que la apertura. Una fuga que se encuentra con medidores en pocas horas puede costar menos que una que obliga a abrir varias superficies. Por eso la cuadrilla prefiere medir antes de abrir, y le explica por qué cada apertura es necesaria.
La reparación de la línea y el cierre de lo que se abrió son partes distintas del trabajo. Pida que se le explique cada una por separado y qué material se usa para el cierre. Así sabe qué paga por la búsqueda, qué por la apertura y qué por el cierre, y puede comparar con otra explicación si lo desea.