¿Cuánto dura el secado estructural?
El secado dura lo que tarda la humedad en salir de los materiales que el agua tocó, y eso se mide, no se supone. Depende de cuánta agua entró, de qué materiales son, de la ventilación del cuarto y de si el agua siguió entrando. La cuadrilla le dice el avance cada día y no da una fecha fija antes de tener lecturas.
Un muro de yeso, una madera gruesa y un piso de concreto no secan al mismo ritmo. El yeso se seca más rápido en la superficie, pero deja la humedad en el centro del panel. La madera puede parecer seca por fuera y seguir húmeda por dentro. Por eso el técnico mide en varios puntos de cada material y no sigue sólo la apariencia del piso.
El secado también depende de lo que se haga mientras tanto. Si se cierran las ventanas del cuarto, si se ponen muebles contra el muro mojado o si se apagan los equipos en la noche, el proceso se alarga. Si el equipo se mueve según las lecturas, la humedad sale más rápido y el riesgo de moho baja.
¿Cómo sé que el secado ya terminó?
El secado terminó cuando las lecturas de humedad de la zona mojada llegan al nivel de una zona seca de la misma casa y se mantienen así en varias revisiones. La cuadrilla le enseña los números y le explica qué quedó seco y qué no.
La forma de saberlo es comparar. Se mide una zona que no se mojó, por ejemplo un muro de otro cuarto, y se usa esa lectura como referencia. Cuando la zona mojada llega al mismo nivel, y se queda ahí varios días, se considera seca. Un piso que ya no se siente húmedo al pisarlo todavía puede estar mojado por debajo.
Al final, la cuadrilla le entrega las lecturas de cada punto medido y le dice qué materiales se conservaron, cuáles se retiraron y por qué. Esa hoja es también la que usted necesita si hace un reclamo, porque muestra la humedad antes, durante y después del secado.
¿Qué mueve el precio del secado?
El precio del secado depende de la superficie mojada, de cuántos materiales hay que medir, de los días que tarda el secado y de cuántos equipos se necesitan. No publicamos cifras: el precio se explica con las lecturas y usted lo aprueba antes de que empiece.
Lo que más pesa en el precio es la superficie. Secar un cuarto con el muro mojado en una altura pequeña es distinto de secar una casa con agua en varios pisos y en varios muros. El número de días también cuenta: un secado que tarda más necesita más equipo funcionando más tiempo, y eso se incluye en la explicación.
Otros factores son el acceso y el tipo de material. Un piso de madera con juntas abiertas, un muro con aislante o un cuarto donde hay que abrir puntos de revisión suman trabajo. Antes de empezar, la cuadrilla le dice qué equipo pone, cuántos días calcula y qué se va a medir cada día, y usted decide con esa información.
¿Por qué no basta con abrir las ventanas y poner un ventilador de casa?
Abrir ventanas y usar un ventilador doméstico mueve el aire, pero no baja la humedad del material ni mide cuánto falta. Puede dejar la humedad dentro del muro y del piso, y en un cuarto cerrado puede subir la humedad del aire.
El ventilador de casa sopla sobre la superficie y se seca la capa de arriba, que es la que menos importa para el problema de fondo. La humedad que quedó en la base del muro o debajo del piso sigue ahí y se mueve hacia la superficie cuando el material se calienta. Por eso el piso puede verse seco un día y estar húmedo el siguiente.
Un deshumidificador de casa tampoco es igual al equipo de secado. Es pequeño, no está calibrado para el volumen de aire de un cuarto mojado y no se revisa con lecturas. El secado estructural usa equipos dimensionados para la zona y mide el avance, y por eso se distingue de lo que se hace con un ventilador.
¿Qué pasa si el secado no funciona en un punto?
Si una zona no baja en las lecturas, la cuadrilla busca la causa: una fuga que sigue activa, un equipo mal colocado o un material que ya no va a secar. Lo que no se puede secar se retira y se anota por escrito, con la razón.
Antes de decidir que un material no se salva, el técnico revisa la fuente. Si el agua todavía entra por una tubería, un sellado o un muro exterior, el secado no va a terminar hasta que se corte. Por eso el secado y la búsqueda de la fuga van juntos, y la cuadrilla no sigue midiendo un punto que se sigue mojando.
Cuando un material ya no va a secar, se lo dice por escrito antes de retirarlo. Usted puede pedir ver el material, pedir una segunda lectura o llamar para una segunda opinión. La decisión final sobre lo que se retira se toma con usted, con las lecturas a la vista.